sábado, 13 de febrero de 2016

UNA NIÑA ENTRE PALOMAS




Ella se sentaba por las tardes
entre juncos y mil penas.
Sobrevive ahora, entre mujeres de ciudad languidecida,  
vestida de agua perfumada, gasa y tafetán.

jueves, 28 de enero de 2016

LAS ESTRELLAS TAMBIÉN SE EQUIVOCAN


    
                                   
ESTRELLA

Ahí estás. Suspendida tú, entre el silencio.
¿Crees que ilumina tu luctuoso esplendor
 ese manto inquietante, vacío y oscuro,
al que te has aferrado desde un frío lugar?

Permaneces encendida e ingrávida
en lento movimiento de inercia y sin voz
como perfumada de polvo estelar.

Mira: es aparente el infinito, engulló lo imposible.
A veces ausente, siempre apenada. ¿Quién te hizo mal?
Contempla tu mundo, que no es tan inmenso,
que no eres estrella del cielo
sino estrella perdida
en el mar.



lunes, 11 de enero de 2016

CENIZAS A CENIZAS

David Bowie

Hoy ha fallecido David Bowie. Quiero dedicarle esta entrada de mi blog, hoy es un día triste para los que le admiramos. 
Su carrera musical ha sido una vertiginosa sucesión de personajes y de estilos donde el cambio de imagen era constante y sorprendente, donde siempre se intuía su otro yo. Una dualidad enigmática.

Siendo él un veinteañero, allá por los años sesenta,  su folk se desarrolló hasta convertirse en psicodélico. Luego, influenciado quizás por la fascinación del primer viaje a la Luna en 1969, se reinventó en un hombre de las estrellas, luego el Ziggy Stardust, andrógino y nada convencional en el mundo del Glam. Sus canciones y su imagen hablaban de ello.

Su arte musical evolucionaba sin pausa y a los veintiocho años, con la fama ya a cuestas, se impregnó de una nueva forma más radical entre soul y funk. Siempre cambiando, como un camaleón, siempre sorprendiendo. Llegó a treintañero y adelantó sus éxitos más comerciales, inaugurada ya la década de los años ochenta. Y los años noventa de David Bowie sonaron más electrónicos,  en sintonía con la moda del momento, hasta que en 2004 ofreció su última gira musical.

David Bowie volvería a sorprender y reapareció para editar su última proposición artística en 2016, cumpliendo  69 años y a tres días de fallecer, con un álbum titulado Blackstar (Estrella Negra). Innegable su pasión y dedicación a la música hasta sus últimas horas.

La primera canción que escuché de David Bowie fue a mis 13 años y me encantó. Era de un disco que mi hermano me dejó, titulado Ashes to ashes (cenizas a cenizas), donde citaba a un tal Comandante Tom y… claro, podríamos pensar que hablaba de él  porque decía algo así:

¿Recordáis a aquel joven?
Soy yo,  y estoy feliz por haber amado
todo lo que necesitaba amar.
Atado al cielo allá arriba
nunca hice cosas buenas aunque tampoco hice cosas malas
Ya lo decía mi madre: para hacer las cosas
es mejor que no te ensucies con el Comandante Tom…

Ha vivido en su mundo transgresor y trastornado, capaz de expresar todo con gran lucidez y elegancia, creando su obra con una profunda intelectualidad.

Ahora tan solo nos queda continuar escuchando sus canciones, ya sin él.

jueves, 31 de diciembre de 2015

UNA IGLESIA EN NIZA

Hace meses, paseando por la zona antigua de Niza, me encontré frente a una iglesia muy bonita, de un estilo entre barroco y neoclásico propios del siglo XVIII. Me llamó la atención lo que podía leerse en su fachada: “Divo Francisco A.Paula Charitas”.

Iglesia San Francisco de Paula, Niza
Dibujo a lápiz y tinta
Pude relacionar lo que hoy es Cáritas —una acción sociocaritativa de la Iglesia católica— con aquel a quien estaba dedicado el templo: San Francisco de Paula,  fundador de la Orden de los Mínimos, originario de la ciudad italiana de Paula, allá por el siglo XV y cuyo lema era la caridad.

De este hombre, eremita y muy buen cristiano, hizo alusión pública el Papa Pablo VI a mediados de los años 70. Dijo que “era un modelo de valentía para denunciar las malversaciones de los poderosos”. Una reflexión que, por desgracia, aún hoy en 2015, ni entienden ni escuchan demasiados cargos políticos de importancia.

Ajena al mundo en que vivimos en la actualidad, en el interior de esta iglesia francesa se realizan pequeños conciertos de música antigua; justamente hacia la primavera de 2016 se celebrará allí uno de música barroca.


Dejando tras de mí el edificio, retuve los pensamientos y su espléndida fachada. La dibujé con lápiz y tinta. Una iglesia nacida de verdaderos valores cristianos y que ahora respira belleza y música.

viernes, 11 de diciembre de 2015

DELFINES

La escritura, como arte que es, requiere voluntad comunicativa.  Con ella las ideas se lanzan con forma de palabras y ponen de manifiesto desde qué perspectiva se contempla el mundo. Todos sabemos que un libro también refleja cómo es el autor y su forma de entender la vida.


Cuando leí “El baile de los delfines” reflexioné mucho tiempo. Pensaba cómo la autora, Julia Villares Anllo, había lanzado sus palabras. Eran retales de la vida de una madre pintora junto a su hija enferma, una historia con mucho sentimiento que comunica un mensaje muy sabio: la necesidad de asimilar y superar los malos momentos que nos puede dar la vida hasta que una sonrisa tenga la última palabra.

"El beso del fin"
Acrílico sobre cartón 52x37
En esta lectura encontré muchos detalles preciosos, como el amor y el respeto a la familia, a la música y a la pintura, y también la esperanza en el futuro. Todo lo que  esboza a la perfección una sensibilidad muy honda. Pero, sobre todo, descubrí la cumbre de sus paisajes, durísimos detalles que nos plantea el temor a una enfermedad desconocida y rara, del tipo “no sé qué pasará mañana”, y el sufrimiento ante esos y otros momentos amargos e  insostenibles que se deben afrontar.


Muchos sentimientos afloran al leer este libro. Y me gustaría decir cuál fue para mí uno de los más emotivos y que me ubicó a las puertas del corazón de esta novela: el instante donde nos narra el por qué de un título tan profundo como elegante, “El baile de los delfines”.

domingo, 29 de noviembre de 2015

MUJER ADMIRABLE

Hace ahora doscientos años, en 1815, tuvo que marchar de su casa la pintora y retratista Louise Elisabeth Vigée ante el conflicto bélico entre franceses y prusianos. Ella se trasladó a París, tenía sesenta años y disponía en su haber una gran cantidad de vivencias que halló en su mundo profesional dedicado al arte de la pintura.

De joven trabajó para la corte real francesa, huyó de la revolución francesa, viajó y residió en Italia, Austria, los Países Bajos, Rusia, Inglaterra… Conoció a reyes y reinas, a miembros de la nobleza, a intelectuales, banqueros y cardenales… Y aún así, ya desde que hubo tomado los pinceles siendo una niña, hasta ese momento se mantuvo fiel a su forma de ser y de pintar, inmersa en una dignidad humilde y natural, Era prudente y cuidadosa, amable y minuciosa, dulce y exquisita, segura y elegante. Y además, al ver sus autorretratos, descubrimos que también era muy guapa.

Tras de sí iba quedando su obra magistral, sus bellos cuadros, uno a uno, llenos de idealismo, de encanto, de colores claros y suaves, de refinamiento. Luisa Vigé continuó dibujando y pintando, en París. Vivió más de ochenta años y terminó publicando sus memorias. En ellas da detalle de momentos preciosos y duros de su vida, desde el amor hacia su hija, hasta la decepción por su marido o la negativa de los miembros de la Academia Real de Pintura para aceptarla. Sobrevoló con su talento aquella fascinante época del siglo XVIII, entre el neoclásico y el romanticismo.


Y hoy, como he comentado al principio, doscientos años después de aquellos días, tenemos la gran suerte, la gran oportunidad de ir a ver en vivo gran parte de su trabajo que se expondrá en el Grand Paláis de París, hasta el próximo 11 de enero de 2016.

lunes, 16 de noviembre de 2015

DÍA DE LAS LIBRERIAS


El pasado viernes 13 de noviembre se celebró por quinto año consecutivo el DIA DE LAS LIBRERIAS (en 2014 fue el 28 de noviembre). Lo organiza la CEGAL, Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros, y consiste en una jornada de puertas abiertas donde todas las librerías puedan cerrar más tarde, a las 22 horas, para ofrecer descuentos y diversas actividades culturales como reclamo excepcional, que anime a la gente a comprar. Las Navidades están cerca y más de uno tendrá la oportunidad de regalar cultura. Claro está que un libro es una perfecta opción.

Vivimos en una sociedad que cree en el consumo y disfruta con él. Por regla general se acostumbra a comprar y a regalar productos de primera necesidad, como ropa y calzado. Demasiada incluso. También juegos,  artículos electrónicos, etcétera. Y, desgraciadamente, en último lugar queda la compra de libros, sobre todo los de papel.

Pasar por una librería y comprar una novela, un ensayo, un cuento o un libro técnico, es algo muy sencillo; leer es una magnífica acción intelectual, un interés hermoso que expande cultura y dignifica a la sociedad. La cantidad de libros consumidos dice mucho de un país.


En España hay más de 4.300 librerías pero debería haber más. Y, después de sufrir estos últimos años la caída del consumo de libros, en verdad sería un gran síntoma que las ventas se dispararan y marcaran la tendencia futura. El arte literario debe crecer, está en nuestras manos.

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